Intuición, la clave del éxito dentro de una organización

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Bastan 30 segundos para darse cuenta si un conferencista cuenta con el carisma, destreza y creatividad necesarios para mantener la atención de la audiencia.. El 80% de las veces, esta percepción es acertada.

 

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Suponemos que la intuición es un proceso irracional, poco convincente, falto de palabras en especial entre quienes trabajan con ciencia, tecnología y números. Sin embargo, detrás de los cambios más impactantes y significativos de la humanidad, la intuición ha jugado un papel fundamental. Bjorn Johansson, Headhunter asevera, “cada empresa tiene un aroma”. A los treinta segundos del inicio de la entrevista sé si la química del candidato se ajusta a la del cliente. “Mi cerebro, corazón y estómago, me dicen quién es la persona indicada”, a esto se le conoce como feeling.

¿Por qué es importante dejarse guiar por la intuición dentro del ámbito laboral?

Tanto en el ámbito laboral como fuera de él, vivimos inmersos en un entorno de constante cambio, tomamos decisiones sobre la marcha. Vivimos inundados en información y no tenemos tiempo suficiente para  analizar todo,  tomamos en cuenta argumentos y lógica para exponer una idea. Así reforzamos lo que ya elegimos por un conjunto de emociones, detonadas por el conjunto de experiencias que a diario incorporamos y de las cuales aprendemos.

En un estudio con 60 hombres de negocios altamente exitosos tomados de una muestra, sólo uno admitió actuar bajo la simple razón, y que aun así recurría a la intuición para  tomar la decisión final. El resto aceptó emplear sus sentimientos para confirmar (o refutar) los argumentos.

La intuición no es otra cosa que el empleo de la lógica combinada con sentimientos y emociones a nivel inconsciente.

Dentro de nosotros se desencadena toda una gama de asociaciones, recuerdos, experiencias y aprendizajes que detonan una combinación de sensaciones bajo influencia de las cuales se toman decisiones. Así quedó demostrado en el caso Phineas Gage, quien resultó dañado de la amígdala cerebral tras un accidente de construcción, luego cuando él conducía rumbo a su consulta médica post-trauma, después de una tormenta que dejó el pavimento cubierto de nieve,  y narró a su médico más tarde, que no sentía miedo y por lo tanto no pisaba el freno como el resto de conductores quienes al hacerlo derrapaban y se estrellaban. Esto, irónicamente, le salvó la vida. Al final de la sesión, falló al responder una pregunta simple, ¿cuándo agendarían la siguiente cita? Quien analizó pros y contras, costos-beneficios… y nunca logró decidir fecha ni hora. Así fue como el médico Harlow descubrió la relación entre la amígdala cerebral con las emociones y, por supuesto, la relación entre éstas y la toma de decisiones.

Contrario a lo que se cree, el hombre es un ser más emocional y sensitivo que racional. La razón es una herramienta muy útil para argumentar y para estructurar, pero por sí sola no basta al momento crucial de tomar una trascendente decisión para avanzar. De ahí la importancia de la intuición.

GOLEMAN, Daniel. La práctica de la inteligencia emocional. Versión electrónica. Piolín.39. V 1.0. E. U. A. 1998.

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